miércoles 26 de agosto de 2026 Ciudad de México
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43 vuelos en jets de un proveedor: la cuenta es de 20 millones y la factura no aparece

Sueldo neto citado: 102,598. 20 millones ≈ 16 años de nómina. La cuenta cierra. El origen del dinero, no.

Por Redacción Diario Plaza Mayor 26 de agosto de 2026 Actualizado: 26 de agosto de 2026
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Un video de La Saga llama corrupción a un gasto de 20 millones. Los jets están documentados. El pagador, no.

El clip dura lo que dura un café instantáneo y llega con titular de sentencia. “Mara Lezama no puede pagar 20 millones con su sueldo.” La frase pega porque la cuenta es sencilla: 102 mil 598 pesos netos al mes, según la cifra que circula de la Plataforma Nacional de Transparencia. Veinte millones son más de 16 años de ese salario. La pregunta no es si la aritmética cierra. La pregunta es otra: ¿quién sacó la tarjeta?

Esa cifra no la inventó Adela Micha. La pusieron sobre la mesa investigaciones de Reforma y de POPLab con CONNECTAS al reconstruir 43 vuelos al extranjero —19 de la gobernadora, 24 de su esposo Omar Terrazas, hijos y su hermano— en dos Gulfstream G200, matrículas XA-PKR y XA-GLF, operados por PABE-TAX. La empresa aparece ligada a Seguritech, que tiene contratos con el gobierno de Quintana Roo. Ahí ya no es solo turismo de nieve en Vail. Es el cruce clásico de la pista con el proveedor.

Un día antes, el mismo grupo periodístico había contado 97 movimientos en jets privados desde que Lezama era alcaldesa de Cancún, con Orlando y Vail como escala repetida. Cada hora de ese tipo de aeronave se estima en unos 6 mil dólares. Orlando, unos 406 mil pesos. Vail, hasta 812 mil. Un solo tramo se come meses de nómina. Eso está en el terreno de la estimación, no de la factura sellada.

La gobernadora no se quedó callada. El 25 de agosto escribió que combinó el cargo con ser madre, que los viajes privados “jamás fueron solventados con dinero público” y que 97 vuelos equivaldrían a un año de vacaciones. Negó haber viajado con el senador con licencia Eugenio “Gino” Segura. Sheinbaum le pidió explicar y al día siguiente dijo que Lezama ya había hablado de recursos personales. Dos versiones oficiales. Cero PDF.

¿Se puede volar en Gulfstream con dinero propio? Sí. En México hay fortuna anterior al cargo. Lezama recuerda más de tres décadas en la iniciativa privada. Eso no se descarta de un plumazo. Lo que la ética pública exige es otra cosa: si el servicio lo presta quien vende seguridad al estado, el conflicto no se apaga con un tuit. Es como deberle la combi al mismo que te cobra la tenencia: puede ser legal y aun así oler a favor.

El video da el salto que el expediente no da. Pasa de “no le alcanza el sueldo” a “corrupción de altos vuelos”. En el manual de verificación eso se llama inferencia vendida como hecho. Corrupción, en sentido estricto, pide erario desviado, cohecho o enriquecimiento que no se explica. Hoy hay patrón de vuelos, vínculo con proveedor y un hueco de pagador. No hay sentencia.

El PAN ya pidió a la Secretaría Anticorrupción y a la ASF que entren. Eso es trámite, no veredicto. Mientras tanto, otras matrículas —XA-BAT, XA-AMI, XA-UMV— aparecen en crónicas que cruzan a Lezama con el Niño Verde y con la sucesión de 2027. Cada cruce suma contexto. Ninguno, por sí solo, cierra el caso.

Para el lector de Cancún o de la Condesa la utilidad es concreta: no compartas el titular como si fuera el SAT. Pide la lista de vuelos, el contrato de Seguritech y el renglón patrimonial donde quepan 20 millones —o el nombre del tercero que los cubrió. Si fueron de su bolsa, que se vea. Si fueron regalo, cambia el delito. Si fueron del erario, entonces sí hay nota de cárcel y no de estudio.

La montaña de lodo en Nepal y el Gulfstream en Cancún no se parecen en nada, salvo en una vicio nacional: el número redondo viaja más rápido que el documento. Veinte millones ya despegaron. La factura sigue en tierra.

PM
Redacción Diario Plaza Mayor
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