Romper el silencio sobre la menopausia: el llamado de senadoras y activistas desde Puebla
Muchas mujeres han vivido la menopausia en silencio y normalizado su malestar, advirtieron senadoras y activistas que piden hablar del tema sin vergüenza.
Por Bruno Cortés
Durante años, muchas mujeres han atravesado la menopausia sin hablar de ella. Han minimizado sus síntomas, han normalizado su malestar y, en ocasiones, no han recibido la atención que necesitan. Ese diagnóstico, compartido por Carmen González Serdán, coordinadora de las Casas Carmen Serdán de Puebla, marcó el tono del conversatorio “Plenopausia: visibilizando un estigma para su atención integral”, del que informó este lunes 26 de octubre la Coordinación de Comunicación Social del Senado de la República.
El encuentro, encabezado por la senadora Lizeth Sánchez García, del PT, se llevó a cabo en la nueva sede del Congreso del estado de Puebla con un objetivo explícito: visibilizar los estigmas que rodean a la menopausia, analizar sus implicaciones y explorar mecanismos que garanticen una atención integral a las mujeres.
Un silencio de años
González Serdán explicó que muchas mujeres han vivido esta etapa en silencio, sin expresar sus dudas. Ese silencio, planteó, tiene consecuencias: cuando el malestar se normaliza, deja de buscarse ayuda.
Para la coordinadora, la menopausia “no debe ser motivo de vergüenza”, sino una oportunidad para hablar, informarse y garantizar una atención integral, oportuna y, sobre todo, humana, para todas las mujeres.
Un acto de justicia
La senadora Blanca Elizabeth Fiesco Díaz, de Morena, llevó esa idea al terreno de los derechos. Dijo que el conversatorio es una oportunidad para dar voz a quienes por mucho tiempo permanecieron en silencio, para promover la empatía y avanzar hacia una atención digna, integral y humana para todas las mujeres.
“Romper este silencio”, acotó la legisladora, “es un acto de justicia y empatía que permite reconocer, acompañar y dignificar a las mujeres en cada etapa de su vida”.
La frase resume el giro que buscan las participantes: que la menopausia deje de verse como un tema íntimo que se sobrelleva a solas y pase a entenderse como una etapa que merece reconocimiento y acompañamiento.
Tejer una red
La respuesta que propone la senadora Sánchez García es colectiva. Recordó que desde hace más de un año en el Senado se han realizado encuentros con especialistas, activistas y organizaciones para hablar de este proceso biológico. “Hemos trabajado para construir una red de apoyo entre mujeres, donde podamos compartir nuestras experiencias y sentirnos acompañadas”, señaló.
En Puebla insistió en que es necesario ampliar esa red para que las mujeres se informen, aprendan a enfrentar los síntomas de la menopausia y se unan esfuerzos para acompañarlas. La salud emocional de las mujeres es una preocupación que también se refleja en otras iniciativas, como la apertura de un centro especializado con atención en salud mental para mujeres en la capital.
Lo que se calla
¿Qué es lo que muchas mujeres no dicen? La senadora del PT enumeró algunos síntomas: dolores de cabeza, molestias en las articulaciones, cansancio, cambios en el ánimo o dificultad para concentrarse. Varios de ellos se relacionan con el descanso, como se ha documentado al explicar la relación entre el dolor de cabeza y el mal descanso.
También describió la presión de no detenerse: “hay una familia que atender, trabajo que cumplir, responsabilidades que no esperan y muchas hacemos un esfuerzo enorme para continuar, aunque por dentro necesitemos una pausa”.
Y explicó por qué muchas prefieren callar: “Cuando se nos nota el cansancio o estamos más irritables, a veces recibimos un juicio antes que una pregunta”.
Lo que dicen los datos
El silencio contrasta con la frecuencia de los síntomas. La doctora María de Lourdes Basurto Acevedo, secretaria general de la Academia Nacional de Medicina de México, citó datos de la Asociación Mexicana para el Estudio del Climaterio: 61 por ciento de las mujeres presenta agotamiento físico y mental durante esta etapa; 54.2 por ciento, irritabilidad y estado de ánimo depresivo; 53.3 por ciento, problemas para dormir, y 52.8 por ciento, molestias articulares y musculares. Este último dato se vincula con un tema que conviene atender desde antes: la salud ósea a lo largo de la vida.
A esas cifras se suma la que refirió la senadora Sánchez García: el Censo de Población y Vivienda 2020 del Inegi registró en México cerca de 15 millones de mujeres de 50 años o más, que enfrentan de forma distinta sus necesidades y su manera de vivir esta etapa.
Hablar como primer paso
El mensaje de las participantes coincide en un punto: hablar es el primer paso para recibir atención. Informarse, compartir experiencias y consultar con profesionales de la salud cuando algo no está bien forma parte de esa ruta.
Sánchez García lo dejó planteado con una pregunta: “¿en qué momento nos acostumbramos a esperar tanto de las mujeres?”. Romper el silencio, según el conversatorio, es también empezar a responderla.


