jueves 24 de septiembre de 2026 Ciudad de México
La voz pública de la gran Tenochtitlan
Curiosidades

18 figurillas de Ucrania: el adorno sale de dentro del marfil

Analizan 18 figurillas de Mizyn: el zigzag no nació en el aire. Nació en la veta del mamut. Falta el nombre del taller.

Por Redacción Diario Plaza Mayor 24 de septiembre de 2026 Actualizado: 24 de septiembre de 2026

El yacimiento se llama Mizyn, al norte de la Ucrania de hoy. Hace más de un siglo sacaron de ahí casas hechas con huesos de mamut y un puñado de figurillas pequeñas, antropomorfas, de marfil. El 11 de septiembre de 2026, npj Heritage Science publicó lo que el microscopio y el modelo 3D pudieron leer sobre esas 18 piezas.

No es un hallazgo de trinchera nueva. Es una segunda mirada. Las figurillas ya estaban en el Museo Nacional de Historia de Ucrania, en Kiev. La guerra recortó el acceso. Entonces la ONG Archaïc, CyArk y un fondo estadounidense digitalizaron seis. El resto se estudió con lupa de alta resolución. La urgencia patrimonial se volvió método.

El dato duro cabe en una línea: las 18 se sacaron del corazón del colmillo y su eje largo sigue el eje del marfil. Eso no es capricho de vitrina. El colmillo de mamut no es una tabla lisa. Por dentro tiene líneas de Schreger —un cruce que se ve al cortar— y líneas de Owen —anillos de crecimiento de la dentina—. Quien parte el marfil las ve, o las intuye al pulir.

El equipo —Symon Radchenko en Stavanger, Oleksandr Naumenko en Kiev, Aimée Little y Andrew Needham en York, Dmytro Kiosak en Maguncia— sostiene que muchos zigzags grabados recuerdan a Schreger y que meandros y paralelas recuerdan a Owen. En una pieza, el meandro calza casi con el anillo natural. En comunicados se habla de un desfase menor a un milímetro. Eso es observación. Convertirlo en “el artista adoraba la veta” ya es relato.

Midieron 97 incisiones. Las secciones sugieren láminas de sílex que se cambiaban seguido y no se usaban igual en todo el dibujo. Hay plan. Hay repetición. Hay, dicen, una imagen antropomorfa en dos dimensiones montada sobre un volumen de tres. La frase es técnica; la consecuencia es simple: no parece un palo rayado al azar.

Las fechas del contexto —entre 18.800 y 17.400 años— las ponen entre las representaciones humanas más tempranas de Europa después del Último Máximo Glacial. En medio hubo un hueco de mil a tres mil años en los que las figurillas humanas escasean. Needham resume así el mapa: cuando el género vuelve, empieza antes en el este que en el oeste, y el oeste posterior abstrae el cuerpo femenino pero no copia la veta interna del colmillo. Eso describe un estilo. No prueba un imperio cultural.

La hipótesis no nació en 2026. En los años 60 ya alguien había sospechado que el adorno de Mizyn dialogaba con la estructura del marfil. Lo que cambia es la resolución: fotogrametría, microscopio, conteo de filos. El laboratorio no le pone voz al tallador. Le pone milímetros.

Desde este lado del mapa la analogía es de oficio, no de mito. Quien ha visto trabajar jade, obsidiana o hueso sabe que el material manda antes que el discurso. El cantero no “imita a la montaña”: le hace caso a la grieta. Mizyn, si el paper sostiene el peso, es eso a 18 mil años: un taller que no trató al mamut como lienzo en blanco.

Lo que no hay que comprarle al titular es el culto. Estas piezas se han llamado “Venus” durante décadas y esa etiqueta ha cargado fertilidad, diosas y deseo victoriano sobre unos centímetros de dentina. El estudio no cierra ese expediente. Cierra otro, más modesto y más útil: el dibujo geométrico de Mizyn no flota. Está anclado a la anatomía de un animal que ya no existe. La pregunta que queda, y que se le puede hacer a cualquier museo que digitaliza bajo bombardeo, es esta: si el 3D salva la veta, ¿quién salva la pieza?

PM
Redacción Diario Plaza Mayor
La voz pública de la gran Tenochtitlan. Réplicas y precisiones: redaccion@diarioplazamayor.com
ANÚNCIATE AQUÍEspacio 728x90 · dentro de notacomercial@diarioplazamayor.com

Lecturas relacionadas