El efecto rebote podría acelerar la pérdida de músculo en la mediana edad, advierte un estudio
Subir y bajar de peso de forma constante, un fenómeno conocido como efecto rebote o ciclado de peso, podría tener consecuencias que van más allá de la báscula. Un nuevo estudio revela que este patrón puede favorecer una pérdida importante de masa muscular durante la mediana edad, un cambio que podría afectar la movilidad, la fuerza y la salud a largo plazo.
La investigación, publicada en la revista científica Radiology, encontró que las personas que alternaron repetidamente entre perder y recuperar peso durante cuatro años perdieron casi cuatro veces más músculo en los muslos que aquellas cuyo peso permaneció relativamente estable.
El estudio fue encabezado por el doctor Thomas Link, profesor de Radiología de la Universidad de California en San Francisco, quien explicó que durante los ciclos de pérdida y recuperación de peso el organismo no recupera la misma cantidad de músculo que pierde.
«Las personas perdían grandes cantidades de músculo junto con la grasa y ese tejido muscular no se recuperaba posteriormente», señaló el especialista, quien destacó la importancia de desarrollar estrategias que permitan proteger la masa muscular durante los procesos de adelgazamiento.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron resonancias magnéticas y datos médicos de más de 1,400 adultos de mediana edad que participan en un estudio de largo plazo sobre la osteoartritis de rodilla.
Aunque la mayoría de los participantes mantuvo un peso relativamente estable durante cuatro años, cerca de 80 personas experimentaron un patrón de pérdida y recuperación repetida de peso.
Las imágenes por resonancia magnética mostraron diferencias importantes entre ambos grupos. Quienes presentaron el llamado efecto rebote perdieron cerca del 4 % del volumen muscular de los muslos, mientras que las personas con un peso estable registraron una disminución aproximada del 1 %.
Esta diferencia resulta relevante porque la masa muscular desempeña un papel esencial en la movilidad, el equilibrio, la fuerza y el metabolismo. Además, conservar el músculo ayuda a proteger las articulaciones, reducir el riesgo de caídas y mantener una mejor calidad de vida conforme avanza la edad.
Los investigadores señalan que estos hallazgos adquieren mayor importancia debido al creciente uso de medicamentos para perder peso basados en agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic o Zepbound.
Diversos estudios recientes han mostrado que, al suspender estos tratamientos, muchas personas recuperan alrededor de dos tercios del peso que habían perdido. Al mismo tiempo, existe preocupación porque durante el proceso de adelgazamiento también puede disminuir la masa muscular junto con la grasa corporal.
Según el doctor Link, la pérdida de grasa representa únicamente una parte del proceso de transformación corporal.
«La pérdida de grasa es solo una pieza de un rompecabezas mucho mayor que incluye cómo la pérdida de peso afecta la artritis, los músculos, los huesos y otros aspectos de la salud», explicó el investigador.
Por ello, los especialistas consideran que cualquier estrategia para bajar de peso debe contemplar medidas destinadas a preservar la masa muscular.
Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener una adecuada ingesta de proteínas, realizar ejercicios de fuerza de manera regular y evitar dietas extremadamente restrictivas que favorezcan pérdidas rápidas de peso sin supervisión médica.
El entrenamiento de resistencia, como el uso de pesas, bandas elásticas o ejercicios con el propio peso corporal, es una de las herramientas más eficaces para estimular la conservación del músculo durante un programa de pérdida de peso.
Los autores del estudio también subrayan que el éxito de un tratamiento para adelgazar no debería evaluarse únicamente por el número de kilos perdidos, sino por la composición corporal y la capacidad de preservar tejidos fundamentales para la salud.
Aunque los resultados aportan nueva evidencia sobre los efectos del peso fluctuante, los investigadores consideran necesario seguir estudiando cómo diferentes estrategias de alimentación, ejercicio y tratamientos farmacológicos pueden ayudar a reducir la pérdida muscular y favorecer una reducción de peso más saludable y sostenible.


