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Gael García Bernal defiende un cine sin miedo al poder: “Completamente libre”

Por Redacción Diario Plaza Mayor 25 de septiembre de 2026 Actualizado: 25 de septiembre de 2026

Gael García Bernal considera que México cuenta actualmente con las condiciones necesarias para hacer cine “completamente libre”, sin pensar de antemano en el alcance comercial de una película ni en las posibles consecuencias de abordar temas políticos o sociales. Para el actor, director y productor, el cine también puede funcionar como una herramienta para cuestionar el poder y observar de qué manera las estructuras políticas y económicas intervienen en la vida cotidiana.

Durante una entrevista para Aristegui en Vivo con motivo del estreno de Hombre al Agua, García Bernal explicó que su nueva película es una “comedia díscola, extraña”, construida a partir de distintas historias que se cruzan para abordar asuntos como la crisis de la masculinidad, una separación, la migración, el privilegio y lo que definió como “el cuerpo político de Latinoamérica hoy en día”.

La cinta, que García Bernal dirige, escribe, produce y protagoniza, parte de una premisa que combina el humor con la sátira política. La historia sigue a Camilo, un salvavidas cubano, cuya vida se cruza con la de un millonario empresario yucateco que decide contender por la gubernatura de Yucatán. A partir de ese encuentro, la película explora la manera en que una persona puede convertirse en un recurso para conseguir determinados objetivos políticos.

El director explicó que el empresario comienza a utilizar a Camilo debido a su capacidad para relacionarse con personas pertenecientes a distintas clases sociales. De esta manera, las relaciones personales se convierten también en parte de una estrategia de poder.

Para García Bernal, esa idea se extiende más allá de la ficción. El actor planteó que la vida de cada persona puede convertirse en una especie de película que alguien más intenta dirigir o aprovechar, particularmente dentro de un sistema económico y político que puede apropiarse de las experiencias individuales.

“Esa película puede, o más bien es cooptada por el sistema del rampante capitalismo que nos gobierna”, señaló durante la entrevista, al explicar uno de los planteamientos centrales de la cinta. También apuntó que ese mecanismo puede utilizarse con fines electorales, una idea que la película lleva al terreno de la sátira para observar cómo la política puede intervenir en las historias personales.

Yucatán, entre inundaciones y política

El escenario de la película también fue elegido a partir de las necesidades de la historia. García Bernal explicó que buscaban un lugar que pudiera incorporar el agua y las inundaciones, debido a que el argumento incluye un cataclismo.

“Necesitaba aprovechar la lluvia”, explicó el director, quien encontró en Yucatán un espacio que permitía integrar las precipitaciones y las inundaciones como elementos narrativos. Al mismo tiempo, el rodaje permitió mostrar haciendas y distintos aspectos de la cultura yucateca.

La película apuesta además por una diversidad de acentos, nacionalidades y lenguas. Jorge Salinas y Esmeralda Pimentel interpretan a integrantes de una familia yucateca y utilizan el acento característico de la región, mientras que el reparto incorpora también intérpretes provenientes de Argentina y Brasil.

Uno de los elementos más particulares de Hombre al Agua es la inclusión de una telenovela brasileña en blanco y negro vinculada con Luiz Inácio Lula da Silva y su etapa como líder sindical. El recurso forma parte de la mezcla de géneros, referencias políticas y distintas capas narrativas que García Bernal incorporó a la película.

Ricky Martin se sumó a la historia

Entre los participantes también se encuentra Ricky Martin, quien interpreta a un personaje dentro de una película que uno de los protagonistas realiza sobre su propia vida.

García Bernal recordó que invitó al cantante a participar mediante una llamada telefónica. Después de escuchar la propuesta, Martin aceptó con una respuesta que el director recordó entre risas: “brother, pero tú estás loco, yo voy a estar ahí”.

El actor y director contó que Ricky Martin llegó al rodaje “todo nervioso”, pero que rápidamente se adaptó al trabajo frente a la cámara y terminó actuando “como si fuese un veterano”.

La participación del cantante se suma así a una película que apuesta por combinar distintos registros y personajes para construir una mirada sobre la sociedad latinoamericana contemporánea.

De ‘Amores Perros’ a una nueva etapa del cine mexicano

Al hablar de su trayectoria, García Bernal también recordó Amores Perros, la película de 2000 dirigida por Alejandro González Iñárritu que marcó uno de los primeros grandes momentos de su carrera internacional.

El actor recordó que durante la realización de aquella cinta ni siquiera tenían certeza de que conseguirían terminarla. Tampoco imaginaban que la película tendría la repercusión suficiente para llegar a públicos de distintos países.

“No sabíamos que la película iba a tener esa repercusión, que iba a verse en todas partes del mundo”, recordó.

Más de dos décadas después, García Bernal considera que el panorama de la producción cinematográfica mexicana es diferente. Desde su perspectiva, actualmente existe una mayor infraestructura y preparación para realizar películas, por lo que el siguiente paso consiste en aprovechar esas condiciones para recuperar la libertad creativa.

En ese sentido, el director pidió dejar en segundo plano las expectativas sobre el recorrido que tendrá una película una vez terminada. Para él, la prioridad debe estar en la posibilidad de construir una obra personal, incluso cuando aborda asuntos incómodos como el poder, la política, el capitalismo o las relaciones sociales.

“No pensemos en a dónde puede llegar esta película, no pensemos en las repercusiones, las consecuencias se darán; pensemos en hacer una película completamente libre, personal, propia”, afirmó.

Una película que busca su propio recorrido

Hombre al Agua llegó a los cines con más de 400 salas, de acuerdo con García Bernal. Antes de su estreno comercial, la cinta tuvo exhibiciones en festivales internacionales como Venecia y Toronto, y el director adelantó que posteriormente continuará su recorrido por otros festivales y países.

Más allá de su historia sobre un salvavidas cubano y un empresario que busca llegar al gobierno de Yucatán, la película utiliza la comedia y la sátira para poner en escena preguntas sobre el poder, el privilegio y la posibilidad de que las vidas individuales sean utilizadas con fines políticos.

Para García Bernal, esa discusión también forma parte de lo que puede hacer el cine mexicano en esta etapa: aprovechar la infraestructura existente para contar historias personales, arriesgadas y políticas sin comenzar por preguntarse qué consecuencias tendrán, sino por defender la libertad de hacerlas.

PM
Redacción Diario Plaza Mayor
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