INEGI: CDMX alcanza los 37 años de edad mediana y marca un cambio demográfico
La Ciudad de México enfrenta una transformación demográfica que tendrá efectos en salud, cuidados, vivienda, empleo y organización de los hogares. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI ubicó a la capital como la entidad con mayor edad mediana del país, mientras que también registró la menor tasa global de fecundidad, con 0.8 hijas e hijos por mujer.
Los resultados de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que la población de la Ciudad de México presenta una estructura de edad más avanzada que la del resto de las entidades. La edad mediana capitalina alcanzó 37 años, mientras que el promedio nacional se ubicó en 32 años.
El indicador significa que la mitad de la población de la entidad tiene 37 años o menos y la otra mitad 37 años o más. En contraste, Chiapas registró una edad mediana de 26 años, la menor del país, lo que evidencia las diferencias que persisten entre las estructuras demográficas de las entidades.
El envejecimiento de la capital ocurre junto con una reducción de la fecundidad. De acuerdo con los resultados de la EIC 2025, la Ciudad de México registró una tasa global de fecundidad de 0.8 hijas e hijos por mujer en 2024, la cifra más baja entre las entidades federativas. A nivel nacional, el indicador descendió de 1.9 en 2019 a 1.2 en 2024.
La diferencia no es menor. Mientras la capital registró 0.8, Chiapas presentó la tasa más alta, con 1.8, seguida de Guerrero, con 1.6, y Durango y Zacatecas, con 1.5 cada uno. Estos datos muestran que la transición demográfica avanza a velocidades distintas según las características económicas, sociales y territoriales de cada entidad.
La propia información del INEGI permite observar que la disminución de la fecundidad forma parte de un proceso nacional y no exclusivamente capitalino. La EIC 2025 fue levantada entre el 6 de octubre y el 14 de noviembre de 2025 y tiene como objetivo actualizar información sobre población, viviendas y características sociodemográficas después del Censo de Población y Vivienda 2020.
Otro cambio relevante se encuentra en la composición de los hogares. La EIC incorpora entre sus indicadores los hogares censales con persona de referencia mujer, aunque el propio INEGI advierte que esta categoría no debe interpretarse automáticamente como sinónimo de autoridad económica o responsabilidad exclusiva sobre el hogar. Se trata de una clasificación estadística utilizada para determinar el tipo y clase de hogar.
En este contexto, los cambios demográficos plantean retos específicos para la Ciudad de México. Una población con mayor edad mediana y una fecundidad reducida implica revisar las necesidades de servicios de salud, sistemas de cuidados, vivienda accesible, movilidad y condiciones laborales para distintos grupos de edad. Estas implicaciones no constituyen por sí mismas una predicción, pero sí áreas de planeación que adquieren mayor relevancia conforme cambia la estructura poblacional.
El envejecimiento también obliga a observar la distribución de las responsabilidades de cuidado dentro de los hogares. La presencia creciente de mujeres como personas de referencia estadística constituye un dato sobre la composición familiar, pero requiere complementarse con información sobre ingresos, empleo, dependencia económica y distribución del trabajo doméstico y de cuidados para dimensionar sus efectos sociales.
La transformación demográfica, por tanto, no se limita a que haya menos nacimientos. Los datos de la EIC 2025 describen una Ciudad de México con una población relativamente más envejecida y con hogares cuya composición continúa modificándose. Para las autoridades, el desafío consiste en que las políticas públicas respondan a esa realidad con información actualizada y considerando las diferencias entre alcaldías, grupos de edad y condiciones socioeconómicas.
El INEGI señala que la Encuesta Intercensal 2025 permite conocer el volumen, composición y distribución de la población y las viviendas en las 32 entidades federativas, así como comparar sus resultados con ejercicios estadísticos anteriores. La información constituye, por ello, una referencia para analizar cómo está cambiando la estructura social y demográfica de la capital.


