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Conchas, campechanas y más: el pan dulce mexicano tendrá su propio festival en CDMX

El Primer Festival del Pan Dulce Mexicano reunirá a más de 30 productores de distintas regiones del país para mostrar técnicas, sabores y conocimientos que forman parte de la cultura alimentaria.

Por Redacción Diario Plaza Mayor 2 de septiembre de 2026 Actualizado: 2 de septiembre de 2026

El pan dulce mexicano dejará por unos días las panaderías y mesas familiares para convertirse en protagonista de un encuentro cultural en la Ciudad de México. Del 11 al 13 de septiembre, la Utopía Elena Poniatowska Amor, en Coyoacán, será sede del Primer Festival del Pan Dulce Mexicano, una iniciativa que busca visibilizar los conocimientos, técnicas y prácticas vinculadas con esta tradición gastronómica y no únicamente promover su consumo.

El encuentro contará con la participación de más de 30 productores de distintas regiones del país, quienes compartirán variedades de pan, métodos de elaboración y experiencias asociadas con su preservación. De acuerdo con el Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura federal, el festival forma parte del proceso impulsado por la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México (CANAINPPA) para documentar y promover el valor histórico, cultural y gastronómico del pan dulce mexicano.

La programación contempla exposición y venta de productos, demostraciones de elaboración en vivo, conferencias, mesas de análisis y actividades artísticas para público familiar, con entrada libre. La sede será la Utopía Elena Poniatowska Amor, ubicada en avenida Miguel Hidalgo 128, Barrio San Lucas, alcaldía Coyoacán, según el registro oficial del festival.

Durante la presentación del festival, la secretaria de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis López Bayghen Patiño, subrayó que el reconocimiento patrimonial no pretende centrarse únicamente en el producto final, sino en las personas y comunidades que conservan los conocimientos necesarios para elaborarlo y transmitirlo de una generación a otra.

Esta perspectiva coloca el debate en un punto relevante: el valor cultural del pan dulce no se limita a sus recetas o variedades, sino que involucra oficios, técnicas, prácticas comunitarias y formas de convivencia. En ese sentido, la declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México busca reconocer una expresión cotidiana de la cultura popular y favorecer su permanencia frente a los cambios en los hábitos de consumo y producción.

Julián Castañón Fernández, presidente de la CANAINPPA, destacó durante la presentación la diversidad existente en el país y señaló que se han identificado alrededor de 2 mil 400 variedades de pan dulce mexicano, una cifra que refleja la amplitud regional de una tradición que incorpora ingredientes, formas, nombres y métodos de preparación diferentes.

La dimensión patrimonial también encuentra antecedentes en otras declaratorias de la capital. El repositorio oficial de patrimonio de la Ciudad de México registra manifestaciones como la Cultura Sonidera, los mercados públicos y el proceso de elaboración del pulque como expresiones de carácter inmaterial que involucran conocimientos, prácticas sociales y formas de transmisión comunitaria.

El festival, por ello, plantea una oportunidad para que el reconocimiento patrimonial trascienda la celebración simbólica y se traduzca en acciones de documentación, transmisión de conocimientos y respaldo a quienes mantienen vigente el oficio panadero. La propia Secretaría de Cultura capitalina señala que las declaratorias patrimoniales tienen entre sus objetivos preservar y difundir bienes culturales materiales e inmateriales junto con las comunidades portadoras.

Además de funcionar como espacio de encuentro entre productores y consumidores, el festival permitirá acercar al público a los procesos que existen detrás de cada pieza de pan. Las demostraciones y mesas de análisis buscarán mostrar que detrás de productos cotidianos como conchas, cuernitos, campechanas o panes regionales existe un conjunto de conocimientos que forman parte de la memoria gastronómica del país.

Con esta primera edición, la Ciudad de México coloca al pan dulce mexicano como una expresión de cultura viva, vinculada con la identidad, la economía y las prácticas sociales de distintas comunidades. El reto, sin embargo, será que el reconocimiento patrimonial se traduzca en mecanismos permanentes de preservación y apoyo al oficio, para evitar que la tradición quede reducida únicamente a festivales y exhibiciones.

PM
Redacción Diario Plaza Mayor
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