La Línea 5 suma amparos, COPACOS y un pilote dentro del condominio
Mixcoac–El Oyamel promete ahorrar ocho horas semanales. Vecinos de Colinas del Sur y Tarango ya están en tribunal y en mesa. El trazo sigue a medias.
La Línea 5 del Cablebús medirá 15.4 kilómetros, más de 90 postes, 12 estaciones y 450 cabinas. El gobierno cifra 146 mil beneficiarios en Álvaro Obregón y Magdalena Contreras. Brugada habla de diálogo y de obras “en las mejores condiciones”. También acusa a la oposición de esconderse en amparos. Las dos frases pueden ser ciertas a la vez. Por eso se investiga el plano, no el slogan.
El 24 de marzo vecinos de Colinas del Sur pidieron suspender la estación Santa Lucía. El 13 de abril el Juez Décimo Quinto de Distrito en Materia Administrativa negó la suspensión definitiva. Los quejosos impugnaron. Las obras, hasta ahora, no se paran. Diputados de Morena señalan al despacho Artículo 27 y a una “estrategia concertada” con el PAN. El origen político de un amparo no invalida una pregunta de suelo. Tampoco la valida.
En Colinas del Sur la preocupación cotidiana es el tráfico que una estación puede atraer. En el Condominio Tarango el asunto es más de hueso: un pilote dentro de la unidad y, según habitantes, ausencia de estudios geotécnicos. “Aquí una pipa ya hace hundimiento”, dijo una vecina. Eso se responde con dictamen de suelo, no con mitin.
El titular de Obras, Raúl Basulto, se sentó con COPACOS. Escuchar es el mínimo. Publicar el trazo completo, las estaciones y los predios afectados es el estándar. Hay un paquete más amplio —líneas 5 y 6— con una decena de amparos por tala, consulta ejidal y opacidad. Cada juicio es un mapa. Hay que listarlos.
Las líneas 1, 2 y 3 sí pasaron revisión anual de certificadoras internacionales. Seguridad de cable no es licencia para improvisar pilote. Un sistema puede estar certificado y, aun así, nacer mal consultado.
Es avisarte que te van a cruzar una viga por la sala porque así llegas más rápido a Periférico. Primero se enseña el plano. Luego se mezcla el cemento.
Pedimos la lista de amparos, el estado de cada uno, el manifiesto de impacto y el estudio de suelo de Tarango. Esta casa puede defender la góndola y, al mismo tiempo, exigirle al gobierno que un árbol, un mercado y un condominio no se enteren por el taladro.
Si el Cablebús gana en el aire y pierde en el juzgado, la ciudad paga doble: obra y conflicto. El barrio no es obstáculo. Es el pasajero.


